27 de febrero de 2015

El río como símbolo

Las regidoras Lourdes Bernal y Cristóbal Grau inaugurando el primer tramo de la pista. ¿Los inaugurarán todos cada 500 metros?
Un amigo runner me comenta que ayer por la mañana, en su salida diaria por el parque del viejo cauce del río Turia, se acercó a probar la nueva pista "dedicada a las corredoras", costeada por la fundación del empresario Juan Roig e inaugurada anteayer por al menos dos concejales del equipo de Rita Barberá a pesar de tratarse tan solo de un par de centenares de metros de los más de 5.000 que tendrá cuando esté completada, más allá de la elecciones del próximo mes de mayo. Según me ha contado, aunque el acceso estaba cortado por una valla (¿pero no estaba ya inaugurada?) eso no le supuso ningún impedimento acceder para trotar sobre la pista, y tampoco a unas cuantas señoras mayores que paseaban sobre ella y no menos de cinco o seis ciclistas, en los apenas tres minutos que estuvo allí.

"¿Qué se creían los que idearon esto, que la gente que bajamos a disfrutar respetuosamente del parque vamos a estar pensando si esta calle es de ciclistas, aquella de runners o la otra de jubilados? ¿Quién puede ser tan cuadriculado? Sin duda alguien que no ha pisado nunca un parque", me comentaba mi amigo en un tono que mezclaba risa e indignación. Y no le faltaba razón, porque la instalación de la pista de Juan Roig en el río es el último ejemplo de cómo Rita Barberá entiende y ha ejercido su política en la ciudad de Valencia. Por un lado dejando lo público (el parque) al servicio de los intereses privados (los de un Juan Roig que en lugar de estas obras de caridad que nadie le ha pedido haría un mayor servicio a los valencianos vendiendo en sus supermercados productos de l'horta, en lugar de los de invernadero de vaya usted a saber dónde, por poner un solo ejemplo), quien sabe si en agradecimiento a sus aportaciones económicas al Partido Popular —ya sean en A o en B— o como un simple compadreo a cambio de un poar de dry gins Hacendado.

Pero por otro, y más sustancial si cabe, separando a la ciudadanía, y enfrentándola entre sí. Y es que Barberá ha hecho del parque del río Turia —que las valencianas ya disfrutaban antes de su llegada al poder, precisamente tras conquistarla mediante el primer gran movimiento ecologista de la ciudad bajo el lema "el riu és nostre i el volem verd"— un símbolo de su gestión: construyendo espacios delimitados para ciclistas, otros para runners, otros para animales, otros para patinadores, etcétera, que parecen otorgar derechos a unos usuarios sobre otros y generan tensiones a diario. Y todo sin consultar a ninguna parte interesada, como se hacen las cosas en las democracias modernas, y evitando los conflictos.

Porque Barberá vive de agitar el conflicto, ya sea el de las blaveras y las universitarias, el de las falleras y las vecinas, el de las vecinas y los locales de ocio, el de las conductoras de coche y las ciclistas, o el de las personas que pasean por el río y las runners. Todos serían evitables, pero si existen, Barberá les saca partido, aunque sea a costa del bienestar de todas.

Ahora que la era de Barberá está tocando a su fin, nosotras deberemos hacer también del río nuestro símbolo. Un espacio de convivencia en el que las valencianas y quienes nos visitan puedan pasear, trotar o circular en bicicleta con tranquilidad, convivencia y respeto —como sabemos y ya hacemos,  aunque Barberá y su equipo traten de obligarnos a lo contrario—, mientras se habilitan otros espacios públicos para que las runners puedan correr a gran velocidad si lo desean y las ciclistas que quieran circular por la ciudad podamos hacerlo con tranquilidad por las calzadas, que es el lugar que nos corresponde. Se acabaron las ciudades del running, de las fórmulas 1 del mar, de la hípica y de la vela, y las acomplejadas puestas en el mapa. Empieza la Valencia a escala humana, la ciudad de las personas.

3 comentarios:

Josep dijo...

Problema o solució?

Carmelo dijo...

Curioso que el jefe de Giuseppe no le echara en cara el otro día a Juan Roig nada de lo mencionado en este artículo cuando inauguraron juntos con mayor boato del que se menciona aquí los 5km de pista.
Se ve que los dry gin Hacendado han cambiado de dueño y claro, pelillos a la mar ¿eh?

Carmelo Cotón dijo...

Jajaja, menuda sarta de tonterías, este tio no ha corrido en su puta vida y no va a saber apreciar lo que significa tener un circuito iluminado las tardes de invierno, donde no corras el riesgo de meter el pie en un agujero! que es de juan roig?? tio, no tienes ni idea, es para los corredores de valencia que son los que lo disfrutamos...