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23 de julio de 2009

TITIRITERO BLASCO, INTENTO FRUSTRADO DE TUTELAR AL VALENCIA CF

Los apuros económicos (y deportivos) del Valencia tienen pluri-paternidad. A la incapacidad manifiesta de sus administradores hay que añadir la codicia de unos personajes políticos, cuyo estilo no dista mucho de las prácticas caciquiles dignas de otros tiempos. El multi-Conseller Rafael Blasco, cuya historia personal y política merecería una profunda y documentada investigación periodística (desde la trinchera revolucionaria del FRAP en los años '70, pasando por las Consellerias del PSOE, que le expulsó por corrupción..., hasta la fulguración zaplanista y definitivo realojo bajo la sombra cálida del poder de Camps), comprendió en el 2003, siendo Conseller de Territori, que de las aguas revueltas del Valencia CF era posible sacar grandes beneficios electorales. Por eso hizo todo lo que estuvo en su poder, que en ese momento era muchísimo, para que el constructor Bautista Soler se hiciera con la mayoría accionarial del club de fútbol. Con la promesa de ingentes negocios inmobiliarios: la nueva ciudad deportiva de Porxinos, el nuevo Mestalla en terrenos de la Av. Cortes Valencianas, la recalificación del antiguo estadio. Un plan que, como comentaba en otro post, estaba muy bien diseñado pero que pecaba de la debilidad de la pieza fundamental: el anillo débil que ha sido el incapaz Baustista Soler.

Los patéticos y graves acontecimiento que han teñido de negro el pasado reciente del Valencia CF han demostrado la temeridad de un proyecto que se apoyaba sobre la incompetencia y codicia de una colla de arribistas sin escrúpulos. Que han sido capaces de dilapidar la asombrosa cantidad de 600 millones de euros en tan solo 5 años. Y que no contentos con eso, sin que el máximo valedor de esa operación, el aprendiz de Titiriteo Rafael Blasco, haya pensado bien pedir disculpas y apartarse definitivamente, vuelve a la carga para rematar la faena...

El episodio con tintes de novela de espías, hubo lugar hace pocos días en un despacho de la prestigiosa firma de abogados Cuatrocases. En una reunión que se pretendía secreta, entre el fugaz presidente Soriano, el citado multi-Conseller y un oscuro inversor uruguayo que responde al nombre de Victor Bravo. La discreta cita tenía que servir para que Blasco, amigo íntimo de Soriano, conociera a Víctor Bravo y de ahí mediar a favor de Dalport Sport, asegurando que El Consell ve de buen ojo que la empresa de inversiones se haga con la mayoría del paquete accionarial del Valencia CF. Las cosas se torcieron y mucho, ya que el multi-Conseller se topó con un oscuro financiero uruguayo de grandes bigotes, evidentemente muy curtido en las prácticas de espionaje, que no tuvo reparos en grabar las conversaciones en principio secreta entre los tres, para soltarlas a la prensa. La conversación es todo un florilegio de maniobras oscuras, de compromisos de la Generalitat, de revelaciones sobre la crisis Institucional del Consell después de la imputación de Camps.

Pero lo más grave de todo es que el personaje que impuso a Bautista Soler en la presidencia del club y al desastre que provocó, vuelva a la carga para tutelar al Valencia CF, para reempezar la tarea de titiritero que sigue siendo su máxima aspiración. Codeandose con poco creíbles inversores extranjeros, que emiten bonos fantasmas y que no están registrados en los registros mercantiles, cuya web es de lo más cutre, con sede social en un chalet de Bohadilla del Monte (que casualidad, allí ha empezado todo el asunto Gürtel...). El Multi-Conseller Blasco tiene una amarga sensación de control frustrado sobre el Valencia CF y no puede quedarse de brazos cruzados hasta que no lo consigue! Pero, de momento, nanay de la China....

8 de febrero de 2009

VALENCIA CF: CRÓNICA DE UNA QUIEBRA ANUNCIADA!

Nuevo Mestalla: la cara y la cruz del descabello

Desde que el constructor Baustista Soler se hizo con la Presidencia del Valencia Club de Fútbol, hace ya más de 4 años, la entidad inauguró una trayectoria descendente de sequía de títulos deportivos y de gastos desenfrenados e irresponsable de los ingentes recursos económicos, que casi del día a la mañana llenaron sus arcas. El máximo valedor de esa brillante operación, fue el entonces Conseller de Territorio Rafael Blasco, que en los últimos meses ha pasado de una febril actividad y presencia en los medios públicos a una más que casual (cuando no sospechosa y cobarde) ausencia de la escena pública. Merece la pena hacer memoria para que se comprendan las causas de la actual situación de quiebra del Valencia CF.

En el año 2004 el presidente del club ad interim era Jaime Ortí, que sin ostentar una notable cantidad de acciones, se mantenía en el cargo para evitar que lo hicieran otros más peligrosos (veáse Paco Roig). Pero había alguien que ambicionaba el cargo, que tenía ganas de figurar y sobre todo de hacer fructificar el poder que confiere la presidencia del Valencia. Ese alguien, como se puede imaginar, responde al nombre de Juan Bautista Soler hijo, que una vez que su padre había adquirido un importante paquete de acciones al precio de 1000€ cada una (en esa loca e interesada puja con, mira por donde, Paco Roig), se sentía en derecho de que se le nombrara Presidente. Hasta aquí nada que objetar.

O sí, porque ya entonces era más que sospechoso de que se pagaran 1000€ por acción de un club, que no solo no daba ni un euro de beneficio, que además arrastraba una importante deuda que se seguía agrandando día trás día. Esa extraña circustancia, una operación empresarial tan descabellada que costaba creerselo, es el punto de partida de todos los males del Valencia, el nucleo del ciclo que empieza con el fulgurante ascenso al paraiso económico/deportivo y que está a punto de terminar con la más estrepitosa de las caídas al infierno de las quiebras empresariales. Sigue en la 2º parte