21 de octubre de 2014

Las prioridades de Barberá


Existe una leyenda que dice que Rita Barberá discrimina a algunos barrios, y periódicamente, algunos hechos puntuales, parecen avalarlo. Su fijación con el Cabanyal es internacionalmente conocida, así como la marginación a que somete a los núcleos trabajadores de Nazaret u Orriols, o los recortes periódicos en servicios y las constantes negativas a las reclamaciones de los incómodos Patraix o Benimaclet. Sin embargo, la misma enumeración evidencia la realidad: Barberá no discrimina, con diferente intensidad —y las excepciones de las calles que rodean a su vivienda y el más señorial y exclusivo ensanche— maltrata a todos los barrios de la ciudad.

17 de octubre de 2014

La hora de Compromís


En un momento de incertidumbre, con el proyecto de Compromís en una encrucijada, he querido aportar mi reflexión con este artículo publicado en eldiariocv.es

La travesía ha sido larga y dura, pero la meta ya está ahí. Después de dos décadas, carcomido por la corrupción y la manifiesta incapacidad de gestión, el enorme poder que ha tenido el PP está llegando, felizmente, a su indecoroso final. Aupado mediante promesas quizás ilusionantes, pero mal calculadas y peor gestionadas —ahí está la deuda que han generado los mal llamados "grandes eventos" y el estado ruinoso de los proyectos faraónicos, concebidos en gran medida a beneficio de intereses privados mientras seguimos asumiendo las deudas multimillonarias generadas—, y con el empleo a su servicio de unos medios de comunicación públicos que han acabado desmantelando tras sumirlos en la inutilidad y la ruina, el Partido Popular tiene las horas contadas al frente de la Generalitat Valenciana y de centenares de ayuntamientos a lo largo de todo el país.

13 de octubre de 2014

Una setmana en tweets (del 6 al 12 de octubre)



6 de octubre de 2014

Al Palau de les Arts tampoco llegará un mejor autobús


La EMT no lucirá tanto como el Palau de les Arts para reflejar el ninguneo del gobierno central a València y el País Valencià, pero me resisto a dejar de expresar mi indignación por la enésima tomadura de pelo del gobierno de Rita Barberá y el PP en general a todos los valencianos. Porque, si bien es cierto que el Palau de les Arts es ninguneado en los Presupuestos Generales del Estado para 2015, frente a otros recintos de similares características en Madrid y Barcelona, e incluso postergado tras los de Bilbao o Sevilla (en este sentido cabría preguntarse si cuando el faraón Camps lo ideó, consultó en su partido si le iban a financiar o nos metió en este mal negocio por su cuenta y nuestro riesgo), más grave es que el Estado no destine un solo euro al transporte metropolitano de la ciudad de Valencia, frente a las importantes partidas que destina a otras ciudades. ¿O no debería preocuparnos más estar infrafinanciados en un servicio como el de autobús, que la persona que menos utiliza lo toma una vez al año y las que más, prácticamente todos los días, que en una programación a la que, con fortuna y con el modelo de explotación actual, la mayoría de valencianas solo podrán disfrutar una vez en su vida?

16 de septiembre de 2014

Bici, sí. Parches, no, gracias.


Como cada año, hoy es para mí un gran día, porque hoy empieza la Semana Europea de la Movilidad (European Mobility Week), un evento cuyos objetivos comparto plenamente y en el que siempre participo de manera muy activa, organizando y promoviendo las actividades programadas. Sin embargo, también cada año me invade el sabor agridulce de ver que la ciudadanía valenciana padece a una administración, que se mueve en el sinsentido más absoluto en materia de transporte. Y en franca oposición al progreso evidente que supondría la relegación a un segundo plano del uso del automóvil en la movilidad urbana, en beneficio del transporte público y la bicicleta.

18 de julio de 2014

¿Una calle para Juan Roig o una plaza para el 15M?

Un momento único de nuestra historia
reciente, retratado por Jacobo Méndez
Toda acción de un gobernante es política. Desde la más trascendental y costosa, a la que parece más insignificante. Lo recuerdo cada vez que escucho en los medios a algún politicastro tratar de engañar a la ciudadanía afirmando que "hay que sacar tal discusión fuera del debate político", como si la política fuera lo que ensuciara el debate y no la postura que él pretende tomar; y lo recordé ayer también a propósito de la iniciativa que los tres grupos de la oposición en el Ayuntamiento de València junto a la Universitat de València hemos llevado a cabo para eliminar las distinciones que el consistorio que comanda Rita Barberá aún mantiene a una veintena larga de franquistas. ¿Porque qué si no política, política de enaltecimiento y justificación del franquismo, es lo que hace Rita Barberá cuando pone tantas trabas para eliminar del cuadro de honores del Ayuntamiento y de nuestro callejero tanto nombre de fascista?

Claro que ahí, en ese aspecto, también se hace política, y Barberá y su equipo se han aplicado a fondo durante las últimas dos décadas y hasta el último momento. Lo hicieron cuando apartaron a figuras como Josep Renau o Guillermina Medrano —la primera mujer concejal del Ayuntamiento de la ciudad— a una pedanía, o más recientemente cuando condenaron al literato y presidente de la II República, Manuel Azaña, a un callejón sin números, mientras concedían al derechista Abril Martorell, cerebro de la privatización de la Sanidad Pública, una avenida. ¿No es hacer política partidista, reivindicar al antivalencianista y antisocial Martorell y marginar todo lo que representa Azaña?

11 de julio de 2014

Desfachatez

Hoy, 11 de julio de 2014, Rita Barberá ha programado 5 minutos de silencio en la fachada del Ayuntamiento. Un acto excepcional reservado para homenajes o denuncias muy relevantes y de especial sensibilidad.

¿Los habrá programado por las víctimas del holocausto palestino ejercido por Israel?, os preguntaréis. ¿Por las víctimas civiles de la crisis generada por la especulación financiera? ¿En recuerdo a las mujeres víctimas del patriarcado? ¿Quizás por las víctimas de su fallido plan del Cabanyal? ¿Habrá querido recordar el asesinato de Guillem Agulló a manos de la extrema derecha? ¿O es un homenaje con retraso —el pasado día 3 no mencionó palabra al respecto— a las víctimas del accidente de metro de 2006 en su octavo aniversario?

No, os equivocáis de todas todas. Son cinco minutos de silencio en homenaje a Miguel Ángel Blanco, vícitma del terrorismo etarra hace 17 años.

Sobran más comentarios.