
Así terminaba la actuación de
Patti Smith en el Primavera Sound. Con ese grito, con esa
imploración a todos los que estábamos presenciando ese magnífico concierto. Y continuaba “
Don’t be afraid, if the people are united, cannot be defeated” (No tengáis miedo, si las personas están unidas, no pueden ser derrotadas). Una cantautora política, que derrocha sensibilidad y fuerza desde lo alto de sus 60 años, vividos siempre en la brecha. La demostración de que se puede hacer política mediante el arte, sin que eso presuponga ninguna pérdida de calidad y falta de emoción.
En la misma línea, pero en Inglaterra, se sitúa
Billy Bragg, que también tuve el placer y la emoción de ver actuar en el festival. El cantautor de folk urbano, según la descripción que empezó a circular allá por el principio de los años ’80 al comienzo de su carrera, ha sido la piedra miliar del movimiento, llamado ‘
The Red Wedge’, que se oponía a la política de Margaret Thatcher, junto a Paul Weller y a tantos otros como Ken Livingstone, ahora alcalde de Londres. Una trayectoria intachable al lado de los más desfavorecidos, de los trabajadores y de los luchadores por los derechos inalienables de las personas. Al igual que aquel incansable luchador que responde al nombre de
Woody Guthrie, que Billy Bragg homenajeó con dos álbumes memorables -
Mermaid Avenue I y
II- dedicados a su cancionero inédito, junto a un grupo de la talla de
Wilco (que por cierto fue de lo mejor que se pudo ver en el Primavera Sound).
De gran actualidad las palabras y la presencia en carne y hueso de esos dos magníficos y universales artistas. Pienso aplicar a mi mismo esas máximas, y a contribuir a que las izquierdas del País Valencià empiecen a aplicárselas desde ahora mismo.
El futuro es ahora! Trabajemos desde ya mismo para que tengamos un presente más esperanzador.