31 de marzo de 2009

GALIZA Y EUSKADI, FUTURO INCIERTO...?

Pasados unos cuantos días (bastantes o muchos, según se mire...), disfrutando del sosiego que ofrece la distancia, me permito hacer unas cuantas consideraciones sobre las elecciones de Galiza y Euskadi.

El PPdG vuelve a su lugar natural...?

Adentrandome en tierra gallega, debo de decir que ese cambio a peor (como se puede imaginar...) no me gusta nada. Una vuelta al gobierno de Galiza del PP, y encima por mayoría absoluta, es una nefasta noticia. Más aún cuando han demostrado de sobra de lo que son capaces los populares gallegos: el lenguaje sexista que han empleado (José Luis Baltar, cacique autodefinido, que llama maricón a una Conselleiro Socialista), los indicios de corrupción de candidatos (Luis Carrera Pásaro, candidato por Ourense, tuvo que ser destituido por descubrirse que tenía dinero en paraísos fiscales), las acusaciones y las insidias de corruptelas, sin pruebas, lanzadas a PSOE y BNG. Un constante acoso y derribo de los adversarios, que nos devolvía a las peores situaciones de PP de Aznar en la oposición y del Rajoy del 11M, dispuestos a todo con tal de ocupar el poder.
Con todo, Nuñez Feijoó ha ganado en las urnas, el PP ha recibido el respaldo mayoritario de los gallegos y será el nuevo presidente de la Xunta. La corta experiencia del gobierno bipartido de progreso llega a su fin, con acusaciones recíprocas y la sensación de haber defraudado a las esperanzas puestas en ellos. No obstante la enorme tristeza por el resultado, unida al temor y fastidio que sentimos, cabe extraer una enseñanza que puede servir para futuras ocasiones: ganar elecciones no es y no debe ser una mera ocupación del poder, hay que ser fiel a los compromisos, gobernar para los ciudadanos, gestionar la cosa pública con sobriedad, evitar las amistades peligrosas (la foto de Anxo Quintana en el yate de un constructor que opta a construir un parque eólico es bochornosa!), no enzarzarse en batallas personales estériles para suplantar a los aliados.

El PNV abandonará su lugar natural...?

Las elecciones vascas han arrojado un resultado que las encuestas hacían preveer, y que no obstante las previsiones, muchos no acaban de de creerse. El cartel nacionalista (más Ezker Batua) ha perdido la mayoría absoluta. Y por primera vez se abre el campo a un gobierno no nacionalista capitaneado por Patxi López, na ocasión que no querrán perder. De hecho, parece preclaro que el duo PP-PSOE se encargará de presentar las credenciales para salir victoriosos del pleno de inauguración de la nueva legislatura el próximo 4 de abril.
El mismo PNV, que en un primer momento había calificado el hecho de "golpe institucional", parece resignado a abandonar el poder, después de casi 30 años de ostentación de la Lehendakaritza. Una cambio que por inesperado, no ha sido menos telúrico; una situación que aunque muchos no compartan y no la vean con buen ojo, representa un giro histórico al panorama político vasco. Un escenario por el cual el PSE ha estado trabajando durante los últimos años y que pactando con el PP verá coronado su aspiración de que Patxi López sea finalmente Lehendakari. El acuerdo con el "renovado" PP de Basagoiti no nos tranquiliza en absoluto, no pensamos que tenga las necesarias garantías, aunque solo sea por el historial y las prácticas traicionera cínicas y descaradas del PP.

Ese abrazo del oso ya se ha concretado con el acuerdo sobre el perfil de la que previsiblemente será la nueva presidenta del parlamento vasco: la vicesecretaria general del PP vasco Arantza Quiroga, de posturas ultracatólicas y neoconservadoras, forofa del Opus Dei y que se opone al uso del preservativo (que como dice el Papa, en Africa favorece el sida... ). Un comienzo nefasto!

Ahora bien, no se puede negar la legitimidad de formar gobierno del PSE, ganador moral de las elecciones. Las cosas como son. Y no valen las amenazas de Urkullu e Ibarretxe sobre la perdida de autonomía de los vascos y la probable situación de emergencia democrática. La verdadera emergencia y anomalía sigue siendo la persistencia de la banda terrorista ETA, un anacronismo en toda Europa, más cuando incluso en el Ulster que durante más de 100 años ha sido sometido a la ocupación militar británica, se ha conseguido llegar a un acuerdo de paz.

Un PNV enquistado en el poder, considerándose a si mismo como el único partido que defiende la esencia y el espíritu vasco, el verdadero custode de los valores vascos; al mismo tiempo deslegitimando al resto de partidos, considerados poco menos que traidores, se asemeja (salvando las distancias, y las diferencias que sí existen y son evidentes) a un Partido Popular valenciano que asegura días sí y otro también que ellos son los verdaderos valencianos, que ellos dan riqueza y bienestar, que ellos representan el dique de contención contra la deriva catalanista y el socialismo...Ese poder del PNV durante 30 años ha sido uno de los obstáculos para resolver el problema del terrorismo, del cual en más de una ocasión se ha aprovechado.

Estoy seguro que mis consideraciones van a provocar más de una polémica entre mis amigos nacionalista e independentistas. Vaya por delante la esperada reacción crítica, que de todas formas espero que no se transformen en perdida del saludo y menos aún en menosprecio. Si bien es cierto que mis consideraciones sobre el PNV (que está lejos de ser un partido de izquierdas y menos aún un partido revolucionario ni ecologista) puedan parecer duras y desconsideradas, de ninguna manera se pueden y deben confundir y sesgar. Porque tengo el máximo respecto por los que defiende y abogan de manera democrática y a través de la política por la independencia y la libertad de un pueblo: siempre recibirán mi apoyo y mi defensa contra los que piensa coartar ese derecho legítimo. No hace falta acudir a Voltaire y a su manida (y probablemente apócrifa) máxima "No estoy de acuerdo con lo que dice, pero defendería hasta la muerte su derecho a decirlo", para dar buena cuenta de mi actitud frente a las reinvindicaciones de un pueblo y su gente.

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