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27 de febrero de 2009

DECEPCIONANTES PROPUESTAS PARA REDUCIR EL CO2

Mientras Estocolmo celebra la elección de Ciudad Verde Europea (para muestras un botón: desde el 1990 ha reducido sus gases de efecto invernadero un 25%), el equipo de Gobierno de la ciudad de Valencia es incapaz de presentar un plan mínimamente elaborado para reducir nuestras emisiones a la atmósfera (que están dsiparadas, más de un 90% sobre el año base de 1990).

Los primeros datos del plan de reducción del CO2 hechos públicos por la Concejala Ramón-Llin son muy decepcionantes, porque siguen centrando sus objetivos en avances muy limitados (y casi anecdóticos), sin entrar en el fondo de la cuestión: la regulación y reducción del tráfico rodado, mayor responsable de la emisiones de gases de efecto invernadero.

El Pacto de Alcaldes recientemente firmado en sede europea plantea un importante reto, la reducción del 20% de emisiones de CO2 de las ciudades firmantes para el año 2020. Un objetivo que se puede conseguir, que pero obliga a la Concejalia de Cambio Climático a abordar la cuestión con más empeño de lo que lo ha hecho desde que fue instaurada. Ya que según la misma Concejala Ramón-Llin, las actuaciones han sido aisladas y muy limitadas, con propuestas más bien frívolas (véase las cocinas solares), o con decepcionantes actuaciones que han recibido el castigo de los expertos (las críticas recibidas en el reciente Congreso Nacional de Medio Ambiente).

Para conseguir el ansiado objetivo, que está a la portada de la Ciudad de Valencia, la Concejala Ramón-Llin tiene que empezar a tomarse en serio el cambio climático, tiene que interiorizarlo y hacer que todo el equipo de gobierno se lo crea: a nuestro juicio, eso es lo que falta todavía en la acción de gobierno del Ayuntamiento de Valencia. Buena muestra de ello son las propuestas que ha puesto sobre la mesa la Concejalia de Cambio Climático: una actuaciones muy aisladas y de muy corto recorrido, que vaticinamos que no nos harán conseguir el objetivo firmado.

Entrando en el fondo de las propuestas, todo y que la extensión del carril bici sea muy positiva, por si sola no será suficiente para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero: seguirá aumentando el número de ciclistas urbanos,un hecho que nos llena de alegría y de esperanza. Pero no de manera decisiva para que influya en una reducción apreciable del tráfico de coches. En las actuaciones combinadas de fuerte potenciación del transporte público, limitación de tráfico rodado y reducción del número de vehículos privados que circulan por la ciudad, radica el nudo gordiano de la consecución de los objetivo contenidos en el Pacto de Alcaldes.

Otros comentarios de la Concejala dejan perplejos y bastante preocupados, ya que hay una confusión de base, no sabemos si interesada..., por ejemplo con respecto a la función de sumidero de gases de efecto invernadero que cumplen las zonas verdes, como a juicio de Ramón-Llin lo hacen la Devesa y el Saler es verdad que las zonas verdes actúan de esa forma, es muy limitado comparado con las fuertes emisiones que tenemos; además en nuestra ciudad las zonas verdes alcanzan tan solo 5mq por habitante, la mitad de Madrid, por lo tanto muy insuficientes.

Nuestra ciudad puede ser pionera en la reducción del CO2, porque tiene la capacidad y el compromiso ciudadano para hacerlo. Es ya una realidad, que la sociedad está dispuesta a cambiar hábitos y costumbres. Por eso le pedimos al Gobierno Municipal más coraje y más decisión para presentar un programa más ambicioso, que se centre en los apartados donde se puede incidir de una manera más profunda, donde los resultados sean más apreciables: reducción del tráfico (un Plan de Movilidad Sostenible), más transporte público, reducción a la mitad del gasto energético (menos y mejores farolas, más eficiencia energética), más energía renovable (todos los edificios públicos y las piscinas municipales equipadas con paneles solares), duplicar cómo mínimo las zonas verdes.

14 de noviembre de 2008

¿VALENCIA CIUDAD VERDE EUROPEA?

Mucho hormigón y poco verde en la publicidad de Valencia...

Eso quisieramos nosotros. Nos encantaría disfrutar de una ciudad verde, limpia, tranquila y acogedora.

Pero tenemos que lamentar el triste espectáculo dado por la alcaldesa de Valencia. Sentimos una total y absoluta indignación por el triste y patético espectáculo que ha dado el Ayuntamiento de Valencia, ya que la lógica del todo vale y del 'por pedir que no quede', nos haga hacer el rídiculo más espantoso. Que conste: en absoluto nos alegramos que a la primera ronda, se haya rechazado la candidatura de Valencia como una de la ciudades verdes europeas. Esa es la lógica consecuencia de la falta absoluta de políticas de sostenibilidad, de una ciudad que ha aumentado sus emisiones de gases de efecto invenadero en más de un 85% con respecto al 1990, que tiene una media de zonas verdes inferior a 5mq por habitante (la OMS aconseja entre 10 y 15, por ejemplo Madrid tiene 10mq), que ha albergado un circuito de Formula1, que en 2007 ha sido la segunda ciudad más contaminada de España (según el estudio de Ecologistas en Acción).

Frente a esas circustancias que disminuyen la calidad de vida de los valencianos y valencianas, el Ayuntamiento intenta confundir y engañar, decidiendo apuntarse a la elección de ciudad verde. Muestra de que lo que más le importa a Rita Barbera y a su equipo de gobierno es vender la moto y vivir del cuento de lo bien que está la ciudad, evitando cumplir con sus obligaciones (allí están los incumplimientos flagrantes en materia de contaminación atmosférica y acústica).

Si Ayuntamiento quiere aspirar al galardón de ciudad verde europa, cumpla los criterios: reduzca el desaforado número de coches que circulan por la ciudad mediante un impulso activo al transporte público, ponga en marcha el servicio de bicicletas e potencie la intermodalidad, abandone la política arboricida (el parque granero, la avenida Antiguo Reino de Valencia, etc...) y duplique las zonas verdes, renuncie a la ampliación del puerto e impulse el tráfico de mercancias por tren, reduzca el despilfarro energético y haga una verdadera recogida selectiva de los residuos.

Cuando habrá dado muestra de merecer ese galardón, de que una Concejalía de Cambio Climático está por labor de luchar contra ese grave problema (ya que hasta ahora no ha hecho nada, ni siquiera gastar su presupuesto), ELS VERDS Esquerra Ecologista Valencia seremos los primeros en alegrarnos y felicitar al Ayuntamiento, por haber cumplido su deber y merecer ser anoverada entre las mejores ciudades de Europa.

Recordamos además que Valencia está suscrita desde el 1994 a la Carta de Aalborg de las ciudades sostenible, que ha sido incapaz de cumplir. Pero sí que se ha apuntado...

La noticia en el Levante-emv