Si soy concejal en el próximo gobierno del ayuntamiento de Valencia, tengo el firme compromiso de que se reinstaure la no apertura comercial los domingos en Valencia, que
sólo ha generado precarización laboral en las grandes superficies y
arruinado al pequeño comercio. De esta manera la apertura todos los domingos, adoptada mediante la triquiñuela de las zonas turísticas, ya no será efectiva en Valencia.
Esta decisión meditada, que se basa en multitud de informes negativos, se adoptará por razones muy sencillas. Si a la ciudadanía se le da a elegir entre tener un trabajo digno, un barrio vivo pero no poder comprar los domingos, y poder comprar los domingos aunque eso suponga vivir en un barrio muerto y tener un trabajo más precario o perderlo, la ciudadanía no tiene dudas: prefiere la dignidad laboral y de sus barrios y dejar de poder comprar el día de la semana que universalmente se dedica al descanso y la familia.
