21 de enero de 2015

Mi propuesta de ciudad (11): Proteger el comercio local derogando la apertura dominical de los centros comerciales

Si soy concejal en el próximo gobierno del ayuntamiento de Valencia, tengo el firme compromiso de que se reinstaure la no apertura comercial los domingos en Valencia, que sólo ha generado precarización laboral en las grandes superficies y arruinado al pequeño comercio. De esta manera la apertura todos los domingos, adoptada mediante la triquiñuela de las zonas turísticas, ya no será efectiva en Valencia.

Esta decisión meditada, que se basa en multitud de informes negativos, se adoptará por razones muy sencillas. Si a la ciudadanía se le da a elegir entre tener un trabajo digno, un barrio vivo pero no poder comprar los domingos, y poder comprar los domingos aunque eso suponga vivir en un barrio muerto y tener un trabajo más precario o perderlo, la ciudadanía no tiene dudas: prefiere la dignidad laboral y de sus barrios y dejar de poder comprar el día de la semana que universalmente se dedica al descanso y la familia.


Está probado que la apertura dominical del comercio, que sólo pueden abordar las grandes superficies y las marcas franquiciadas, en lugar de generar más empleo, lo reducen, al ahogar y arruinar al pequeño comercio, y además deteriorar las condiciones de las trabajadoras de los comercios que sí abren. Decir que con la medida que aniquila negocios, precariza el mercado laboral y separa a las familias se promueve la libertad de decidir es cuanto menos ser cínico. Y en el caso de gente que hace gala de su fe cristiana, además súmamente hipócrita.

Por eso, nuestro objetivo fundamental será volver a proteger el pequeño comercio y el empleo de calidad en unos barrios vivos, restaurando el cierre dominical. El descanso dominical, dinamitado con una medida popularista de apertura en presuntas zonas de afluencia turística que como estos días recoge la prensa, y nosotros ya denunciamos desde 2012, era un caballo de Troya para acabar forzando la permisividad total y la aniquilación del pequeño comercio, para favorecer a los intereses de sus amigos en las grandes corporaciones.