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9 de febrero de 2011

Una pasarela accesible sobre las vías de Renfe

Existe una única vía de acceso para comunicar el barrio de Russafa con el centro de la ciudad: un paso subterráneo, bajo las vías de la Estación del Norte, que discurre paralelo a la Gran Vía.

Son cientos de personas las que todos los días cruzan este complicado paso subterráneo, que no reune las condiciones mínimas de uso. Y que además provoca que muchísimas más NO lo puedan usar por multiples problemas.
  • ACCESIBILIDAD DEFICIENTE O NULA PARA PERSONAS CON MOVILIDAD REDUCIDA: Una persona que no pueda acceder por el túnel, deberá dar un rodeo de más de 1.000 metros para llegar a su destino al otro lado.
  • RUIDO ENSORDECEDOR: El ruido en el interior hace imposible la comunicación y crea molestias y un estado de inquietud muy elevado.
  • CHARCOS: Desde su construcción a principios de los años 60, este túnel siempre ha presentado serios problemas de humedad y charcos, lo que lo hacen muy peligroso para caminar. Los resbalones y las caídas de peatones son habituales.
  • INSEGURIDAD: A partir de ciertas horas, la sensación de inseguridad se hace más grande. Son muchos los casos de atracos e intentos de abusos sexuales o exhibicionistas que se han registrado en este paso subterráneo.
Este paso subterráneo se encuentra a tan solo unos metros de la nueva estación del AVE, promocionada como la que acoge los trenes má rápidos de Europa.

Esa única vía de acceso, en condicones lamentables por su insalubridad y inadaptación, provoca la pérdida de la oportunidad de conectar dos partes de la ciudad que permanecen divididas:
  • Muchas personas que quieren venir con sus carros de compra al mercado de Ruzafa, optan por realizar la compra en otros lugares incluso andando a lugares más lejanos. Y lo hacen por evitar precisamente este paso.
  • Los viajeros que llegan de Madrid y Barcelona a la nueva estación no son “invitados” a conocer esta parte de la ciudad. Barrios como Ruzafa y Gran Vía permanecen inaccesibles por la desidia de todas las administraciones ¿Competentes?

EL RESTO DE PASOS HACIA EL SUR ESTÁN TAMBIÉN EN MUY MALAS CONDICIONES:

Una pasarela junto a Malilla conocida como la Pasarela Iturbi, carece en absoluto de rampas accesibles y de protección por encima de las barandillas, lo que la convierte en MUY PELIGROSA. El siguiente paso es el Bulevar Sur para acceder de manera peatonal hay que recorrer dos kilómetros desde el Túnel de las Grandes Vías y 1500 metros desde dicha pasarela Iturbi. Lamentable!


NUESTRA PROPUESTA:

Debido al conocido y reconocido retraso en las obras del PARQUE CENTRAL, y de no remediarse esta situación, tendremos que soportar más de 10/15 años esta vergüenza de túnel y pasarela Iturbi.

Nuestra propuesta se centra en habilitar dos pasarelas con escaleras y rampas en espiral para el acceso personas con movilidad reducida y bicicletas, así como un un ascensor transparente para facilitar el acceso a personas en sillas de ruedas, etc

1- Una pasarela sobre la vías del tren y que conecte las Grandes Vías. Suprimiendo definitivamente el paso peatonal y subterráneo del túnel. La distancia de esta pasarela no llega a los 90 metros y según fuentes consultadas es totalmente viable desde el punto de vista técnico.

2- Reemplazar la pasarela Iturbi actual por una pasarela que reúna todas la condiciones de accesibilidad. Totalmente viable y necesario.

Existen ejemplos cercanos de pasarela sobre vías de tren como es el caso de la pasarela en la estación de trenes de sagunto, que mostramos a continuación.


Con esto conseguimos que dos partes de Valencia se reencuentren. El muro de Berlín ya cayó, en cambio Valencia sigue partida. Es hora de unificarla, pero es hora de hacerlo ya.

Ya existió una pasarela en este mismo lugar, ahora vamos a volver a rescatar esa idea, pues Valencia no puede seguir partida por más tiempo.

13 de diciembre de 2010

Grandes Vías, para ciclistas!

A medio camino entre la celebración y la protesta, un millar largo de ciclistas partieron ayer del Parque de la Cultura de Valencia, junto al Muvim, para deslizarse por la calle Cuenca hasta la Gran Vía de Ramón y Cajal, pedalearon hasta el puente de Ademúz, y volvieron por la Gran Vía de Fernando el Católico hasta la plaza de España para reivindicar el asfalto para sus bicicletas. "Ya que el Ayuntamiento ha propuesto una remodelación de los bulevares de la Gran Vía", comenta Giuseppe Grezzi, portavoz de Els Verds y candidato de Compromís per Valencia, "pedimos que aprovechen la ocasión para trasladar el carril bus en ambos sentidos y abrir carriles para bicicletas".

La propuesta formulada por València en Bici y Acció Ecologista Agró plantea convertir en islas las paradas de bus para que los ciclistas las puedan sortear por detrás sin complicar el acceso de los peatones a los autobuses.

La afluencia de público sorprendió a los organizadores, quienes conceden que ante la falta de espacio sobre la calzada, las bicicletas invaden con demasiada frecuencia las aceras y las zonas peatonales sin respetar ni el paseo de los grandes ni el juego de los niños.

Hubo algún momento de nervios porque la Policía Local llegó tarde y el paseo tuvo que retrasarse. (Fuente El País)

La magnífica bicifestación, con una muy concurrida presencia de ciclistas, que ha superado el millar de asistentes, ha corrido a cargo de Valencia en Bici. Previamente las amigas de Llei Verda habian organizado actividades lúdicas y talleres que han hecho las delicias de niños y mayores. Un enhorabuena a todos por su trabajo y su implicación personal, todo de forma voluntaria y desinteresada, que ha tenido la satisfacción de ver miles de ciclistas festivos alegres y reivindicativos.



Compromís per Valencia compartimos la propuesta de Valencia en Bici, de que la remodelación de las Grandes Vías contemple la construcción de una vía ciclista. El diseño hecho público por la organización ciclista ha tenido en cuenta la circulación preexistente y sobre todo el carril bus, integrándolo perfectamente en la vía circulatoria. Una reforma necesaria para pacificar el tráfico intenso que discurre por por la Gran Vía Fernando el Católico y la de Marqué del Turia, ejes centrales de la ciudad de Valencia.
La junta de Gobierno Municipal tiene que mostrar la sensibilidad necesaria y no desaprovechar la ocasión de las obras de remodelación del jardín central ya en marcha. Una obra de futuro que se puede acometer en el presente, dentro de un ambicioso e inaplazable plan de movilidad sostenible.

9 de noviembre de 2010

La (Contra)Reforma de las Grandes Vías*


La época de crisis no es tal si el dinero que necesitas no es tuyo. Eso debe haber sido más o menos el razonamiento de doña Barberá y su fiel escudero Bellver. Ni cortos ni perezosos, a escasa distancia de las lágrimas de cocodrilo por el enésimo maltrato de ZP, que parece que a la pobre alcaldesa no la deja endeudar...; sin mediar un debate serio, en un clásico pensat i fet, ha recurrido a los fondos del segundo PlanE, para aprobar la reforma del Jardín Interior de las Grandes Vías. Para presuntamente proteger los árboles del exceso de contaminación que reciben a diario por el intenso tránsito de vehículos.

Imagino por donde irán vuestros pensamientos, pero aunque me cueste defraudar vuestras expectativas y a pesar de congelar vuestros frotamientos de manos, los tiros no van en la dirección que cualquiera con dos dedos de frente hubiera considerado como la solución más razonable y adecuada. La reforma no pretende limitar el tráfico de automóviles! Nada de nada, de ninguna de las maneras....
La reforma es mucho más ambiciosa, con un presupuesto más elevado tal y como se corresponde a una obra que promueve el Ayto. de Valencia. Se ha pensado en grande, se ha recurrido a la última tecnología y se ha pagado también en grande: casi 5 millones de euros nos costará este nuevo proyecto megalómano (eso si, pagado con fondos estatales, "para que se joda Zapatero", Barberá -previsiblemente- dixit).

Nanotecnología, fotocatalizadores, radiaciones ultravioleta, baldosas absorbentes; se han vertido ríos de tinta y el boca a boca ha hecho correr la noticia como la pólvora del mismo Caballer. Se han podido ver más de uno y más de dos ciudadanos boquiabiertos en el medio del Jardín de la GV Marqués del Turia, impávidos ante el peligro de caídas repentinas de excrementos de la avifáuna que allí mora. Confiamos que esa emoción desatada, ese nuevo gran reto alcanzado por este gobierno interino, no se vea empañado por nuestro escepticismo y nuestra preocupación ante esta nueva costosa megalomanía.

La contaminación afecta a los árboles, pero también a las personas que hacen su vida alrededor de las Grandes Vías (y de las otras vías de gran capacidad que rodean la ciudad). Esa situación muy perjudicial para la salud de valencianos y valencianas, debería ser de máxima prioridad para un equipo de Gobierno que debería tener entre sus prioridades el bienestar de sus conciudadanos. Sin embargo el gobierno Barberá no tiene empacho en levantar una tecnológica cortina de humo, recurriendo a cachivaches de toda índole, para evitar ir a la raíz del problema: el exceso de coches que transitan a diario por la ciudad de Valencia. Un hecho incontestable, certificado con preocupación por la Conselleria de Infraestructuras; un hecho que necesita de voluntad política clara para aprobar un Plan de Movilidad Sostenible: para apostar por un modelo de movilidad basado en un transporte público muy eficiente; para promover el uso generalizado de la bici (la contra-reforma, por cierto, olvida un más que necesario carril bici); para peatonalizar y humanizar amplias zona de la ciudad.

Esa ciudad soñada, está a nuestro alcance, mucho más de lo que las pintorescas ocurrencias de un Bellver y una Barberá quieran que veamos. Nosotros, cada vez que pensamos en nuestra amada Valencia, recordamos las palabras de nuestro querido Francesco Tonucci: “Si la ciudad está a la altura de los niños, lo estará a la de todos”. Porque “el niño es un estupendo indicador de la calidad ambiental de una ciudad: en las ciudades saludables y hermosas, juegan en la calle”.

*Publicado en Levante-emv