4 de agosto de 2009

Salvaconducto para la corruPPción?

Hace casi 35 años Pier Paolo Pasolini, uno de los intelectuales italianos más importantes y comprometidos de todos los tiempos, escribió en un periódico conservador un artículo-requisitoria, "Io so...". Donde expresaba su más profunda convicción moral que detrás de la que en ese momento, la Italia del terrorismo rojo y negro, se vino a llamar la estrategia de la tensión (crear el pánico a través de atentados con bombas, de asesinatos, de secuestros etc...), se encontraban los aparatos del estado dirigidos por la Democracia Cristiana en el poder.

Salvadas las debidas distancias con las situaciones, que en nada son comparables, el fondo de la cuestión que ponía de manifiesto Pasolini es la misma: yo también tengo la convicción moral (ampliamente sufragada por una infinidad de pruebas testificales y documentales, por cierto) que los políticos del PP han cometido delitos de corrupción, que la podredumbre institucional y social se ha extendido hasta un grado muy peligroso, que alcanza a todos los poderes del estado, que implica a la justicia y a los jueces que la interpretan y la imparten.

Yo sé que habéis permitido que una trama corrupta se haya beneficiado de millonarios contratos con la administración; yo sé que esas empresas se han creado expresamente para ese fin, para que hicierais converger enormes caudales de dineros públicos para que luego se repartieran entre todos los cómplices y quizás se beneficiara, a través de financiación ilegal, al PP.

Yo sé que habéis usados la argucia de trocear los contratos para que el importe de cada uno de ellos no fuera superior a 12.000€, para así poder evitar la licitación pública de los mismos y evitar la fiscalización de los órganos de control.

Yo sé, muchos sabemos, que la decisiones se toman entre una misa y la otra, que son avaladas por poderes fácticos que persiguen la estrategia de ocupar el poder de manera indefinida ; con el poco velado objetivo de establecer una especie de Teocracia a la Valenciana, que se está llevando a cabo de manera lenta pero imparable, con la ayuda impagable de los miembros del Gobierno Autonómico que ostentan el carné numerario del Opus Dei; desafiando el sistema democrático y las leyes del Estado, con actos de insumisión y de desacatos que deberían ser castigados con la prisión inmediata e incondicional.

Yo se como habéis degradado y pisoteado el sentimiento de pertenencia de un pueblo entero, manipulando y tergiversando sus creencias, su historia, sus raíces, su lengua. Apuntalando e impulsando el rancio victimismo frente a otros pueblos y a otros gobiernos, para sacar provecho de una imperante llamada a los instintos básicos en contra de vecinos presuntamente malvados, de odiosos conspiradores que quieren el mal de esta tierra, culpándolos de todos los males que presuntamente nos ocurren.

Yo sé como se ha amparado a los corruptos bajo el ala protectora de las Instituciones Democráticas, dándoles el salvaconductos de aforados en las Diputaciones Provinciales, en Les Corts, en el Senados y en el Congreso, para entorpecer el cumplimiento de las condenas.

Yo sé como han condenado a muerte cierta a las miles de personas dependientes y en situación de exclusión, ralentizando y negando la aplicación de la Ley de Dependencia, destinado el dinero público a financiar proyectos faraónicos o a enriquecer los bolsillo de miembros de su mismo Gobierno, privatizando la red de residencia de la tercera edad y los centros de acogida.

Yo sé como han permitido la degradación del territorio, con la aprobación de leyes de urbanismo burla, que han permitido la construcción y la obtención de plusvalía a costa de arrasar lugares de una extraordinaria belleza y valor paisajístico.

Yo sé como han transformado la televisión pública en una emisora búlgara, donde las piruetas manipulatorias, el descaro informativo y la constante negación de la los hechos, han entorpecido el conocimiento de la realidad; donde el trajeado comisiaro político que preside el ente dicta las reglas del oscuratismo y la pandereta elevados a categoría informativa.

Yo sé como se está ejecutando el plan masivo de control social, en base a la decadencia permanente y continuada de la educación pública en favor de una educación sectaria y teledirigida, que privilegia el negocio privado de las escuelas concertadas que promueven los valores y las enseñanzas que perpetuan el diseño de poder que habéis construido.

Yo sé como habéis conseguido amedrentar a la sociedad, que se siente incapaz de responder al desafío autoritario y anticonstitucional, que tiene temor y miedo a expresar su disconformidad con las decisiones que tomáis, porque se sienten amenazados en su libertad por posibles consecuencias en su relación con la administración. Tal es el clima que habéis creado, un retroceso en la libertad individual y colectiva que nos remanda al periodo más oscuro del franquismo.

Yo sé todo esto, tengo la convicción moral que teneis la culpa de todo esto, aunque no lo pueda probar. Yo sé al igual que muchos ciudadanos que todo eso es cierto, lo sabemos y seguiremos denunciándolo hasta que paguen.

Ahora sabemos lo bueno que es para la salvaguarda de uno mismo rodearse de buenos amigos. Que no tienen ningún reparo en jugarse la carrera y la poca credibilidad que les queda para archivar la causa contra Pinocho-Camps y el resto de destacadísimos cargos del PP (Costa, Campos, Betoret). Cometiendo un evidente abuso de poder, en contra de los evidentes indicios probatorios y la declaraciones de testigos, bajo la perspectiva de una posible prevaricación. Habéis obtenido un momentáneo, veraniego y parcial salvaconducto, que os permite salir airoso de un bache que se estaba agrandando bajo las suelas.

Pero yo sé que todo eso que he relatado es cierto y que pronto se desvelará. La partida no ha terminado, solo acaba de empezar y me temo que ese final feliz que pensáis vivir ahora, sea un espejismo que en nada se parecerá al desenlace final.

4 comentarios:

Bruno dijo...

Gracias, de nuevo, Giuseppe!
Un abrazo desde Zürich.

Pablo dijo...

Que yo sepa en el Opus Dei no hay carnets y en el gobierno de Camps hay un solo miembro del Opus Dei que, como todos actúa bajo su personal responsabilidad. Hay dos temas importantes aquí: 1º Es necesario respetar la libertad religiosa de los católicos y no mezclar su fe con asuntos políticos. 2º Es importante entender la libertad personal de que gozan todos los miembros del Opus Dei en sus opciones profesionales, políticas, artísticas, etc. Sólo les une la fe católica, y la Prelatura del Opus Dei no entra para nada en estos asuntos, por lo que, como mínimo, está fuera de lugar citar al Opus Dei en este contexto.

Giuseppe Grezzi dijo...

Hola Pablo,
si me permites, te pido primero que pongas tu nombre completo cuando escribes aquí. Después,para ir al grano, discrepo totalmente de tus argumentos, ya que lo que he afirmado está sufragado por hecho reales facilmente comprobables:

1. la pertenencia se puede definir como se quiere (carné numerario, tarjeta numeraria, socio numerario...), desconozco como os llamáis entre vosotros y cuales son los tramites para ser miembro del Opus. En el Consell, hay varios, sin ir más lejos tenemos al señor Cotino y a Francisco "Pinocho" Camps. Dicho esto, está demostrado que todas las decisiones, por no decir insumisiones de este Gobierno, se toman siguiendo el ideario de la congregación religiosa:
A. desacato a la Educación para la Ciudadanía, verdadera maniobra incostitucional, porque en vez de educar a los valores democráticos del Estado se quiere educar según los valores de una secta religiosa (eso se llama usar la fé religiosa para hacer política, o sea que sabemos quien mezcla religión con política).
B. Ley de Maternidad, o sea tentativa de eludir otra vez el cumplimiento de una ley del estado, para imprimir valores religioso por encima de las leyes del estado de derecho.

2. Máximo respeto a la libertad religiosa y de culto, pero si la jerarquía católica quiere imponer su voluntad por encima de las leyes del Estado, que te recuerdo que es laico y que no puede permitir que una religón esté por encima de otra, según la Constitución, o imponer su voluntad a los demás, se están transpasando los límites del hecho religioso, que se tiene que quedar en el ámbito personal y no intentar imponer al resto de la sociedad. De otra forma estaríamos frente al intento de construir un estado confesional, como las dicatudras islamicas, que en palabras decimos rechazar pero que en la práctica algunos (el Opus Dei?) añoran y miran con cierta envidia.

3. La prelatura no entra en los asuntos políticos: faltaría más (tenemos que dar las gracias por eso?), ni falta le hace, ya que sus miembro han extendido sus tentáculos en el Gobierno valenciano, y de que manera tan excelente favorecen el ideario y la conquista del poder por parte de la congregación: privatizando la educación pública, favoreciendo sus negocios, avalando la sanidad privada, dejando las ciudades en sus manos para hacer todo tipo de festejo, etc etc...

Todo lo que he dicho es cierto y se puede facilmente comprobar. Lo que ocurre es que estáis haciendo vuestros negocios a la chita callando y escuece cuando lo ponemos negro sobre blanco. Nos pediréis que nos callemos? Seguro que no, porque el Opus no hace política y respeta la libertad...

Pablo dijo...

Mi nombre completo aparece en mi correo (Pablo Cabellos Llorente). Yo discrepo de bastantes de sus argumentos con bastante conocimiento de causa, pero no trato de hacer mi curriculum. Efectivamente el Sr. Cotino pertenece al Opus Dei –lo ha dicho el mismo mil veces-. El Sr. Camps no es del Opus Dei, pero no hace falta insultar nadie para decirlo.



Discrepo también en que la ley de maternidad sea rehuir una ley del Estado: se trata sencillamente de proteger la maternidad. En cualquier caso, el Opus Dei no se dedica a hacer leyes.



Educación para la Ciudadanía: cada uno opine lo que le dé la real gana. Lo que sí le aseguro es que en los Centros dirigidos por la Prelatura se imparte esa asignatura según la Ley.



Respeto la laicidad del Estado, pero no estoy dispuesto –naturalmente, en la medida en que pueda- a que me impongan la religión del laicismo. Por otro lado, la Iglesia puede expresarse libremente, por lo menos como cualquier ciudadano o colectivo. No sé si algunos del Opus Dei añoran el Estado confesional –es posible, porque son libres-, pero yo, desde luego, no solamente no lo añoro, sino que no me gusta. ¿Sabe usted que el único Estado confesional católico que existe es Malta?



Si le digo que la Prelatura no entra en asuntos políticos es porque es así. Yo soy de la Prelatura y no estoy de acuerdo en diferentes cosas aprobadas por el Consell de la Generalitat Valenciana. No amigo, cuando uno piensa en tentáculos en vez de en libertad, al menos se hace sospechoso de que él lo hace así.



No le pido que se calle. Opine usted como quiera. No existen “nuestros negocios”. Eso es claramente una calumnia. Lo que ni usted ni nadie puede impedir es que los miembros del Opus Dei, LIBREMENTE, hagan cada uno como prefiera los negocios que quiera.



Un pequeño favor: no viva de tópicos y prejuicios viejos, propios de quienes no aman la libertad, porque, al parecer, usted la ama. Pues, por favor, infórmese bien, y ame la libertad de los demás, también la de quienes no piensan como usted.



Y no entro para nada en el asunto Camps porque no me compete, ni he pretendido dar ninguna opinión sobre el tema.



Un cordial saludo