18 de diciembre de 2014

Mi propuesta de ciudad (2): Custodia Urbana de espacios públicos y privados

El Solar de Corona, una pionera propuesta ciudadana de puesta en valor de un solar abandonado

Valencia padece desde más de dos décadas un crecimiento urbano desordenado, sin un proyecto coherente de desarrollo. Una situación que se evidencia especialmente en la proliferación de centenares de solares abandonados, algunos de considerable extensión, por estar pendientes de urbanizar desde hace años.

Estamos ante una grave situación de abandono que degrada los barrios, evidenciando la incapacidad de gobierno Barberá de aportar soluciones para mejorar la calidad de vida de sus convecinas: el urbanismo en València lo han hecho los especuladoras, marginando la participación vecinal.

Pero esta situación a partir de mayo 2015 va a cambiar radicalmente: estamos determinadas a cambiar las reglas del juego impuestas por unas pocas sobre la mayoría: vamos a dar protagonismo a las vecinas de València, para que sean ellas mismas las que rediseñen su entorno inmediato, encargados de su cuidado y puesta en valor.

Para ello, propondré al próximo gobierno de la ciudad, del cual espero ser parte, que apruebe ordenanzas específicas para promover la llamada Custodia Urbana, consistente en promover la cesión de la gestión de los solares abandonados y espacios vacíos entre las viviendas, para que sean las mismas vecinas organizadas para ello, las que se encarguen de poner en marcha jardines comunitarios, huertos urbanos o zonas verdes, u otros proyectos similares. Y todo bajo la supervisión y la colaboración de las técnicas y expertas municipales, que asesorarían a las vecinas durante todo el proceso.

Específicamente, para aquellos solares de titularidad privada, el gobierno municipal actuará de mediador para que los propietarios cedan la gestión a las entidades vecinales, con una cesión llamada en precario durante un plazo acordado. En este caso, se establecerá un acuerdo de cesión, por el cual el propietario podrá reclamar la devolución de su propiedad siempre que lo haga con suficiente antelación, por ejemplo un plazo de seis meses.

En València ya existente pioneros casos similares: el solar de Corona, en Ciutat Vella, una experiencia colectiva ciudadana de puesta en valor de un solar vallado y abandonado, puesto a disposición del barrio y colectivos para que desarrollen actividades educativas, lúdicas y culturales. O los Huertos Urbanos de Benimaclet, en un solar endiente de urbanizar desde hace años, propiedad del banco BBVA, cedido a los vecinos para el cultivo y ocio educativo, que cuenta ya con un centenar de parcelas cultivadas, y que desarrolla toda una serie de actividades culturales y educativa, durante todo el año.

Lo mismo para los inmuebles

No obstante, la idea es que el modelo no se limite solo a los solares. Las mismas pautas de actuación se establecerán para la gran cantidad de edificios en estado de abandono o de ruina, que degradan el entorno y que no son útiles para satisfacer la demanda de viviendas habitables de las valencianas. En el caso de que las propietarias se nieguen a colaborar en la mejora de la ciudad, se podrán aprobar una serie de medidas para incrementar la carga impositiva, es decir, que se contemplará subir los impuestos para los elemento patrimoniales en estado de abandono.

Si la persona propietaria de un inmueble lo mantiene en estado ruinoso, sin otra finalidad que especular a largo plazo con su solar, al menos deberá compensar económicamente a la ciudad por la degradación que le genera. Esos ingresos se destinarían a ayuda municipal al alquiler para tratar de paliar el incremento en los precios de la vivienda que genera esta especulación, hasta ahora tolerada, pero que trabajaré para que sea historia.

València #MillorambGiuseppe

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