En un momento de incertidumbre, con el proyecto de Compromís en una encrucijada, he querido aportar mi reflexión con este artículo publicado en eldiariocv.es
La travesía ha sido larga y dura, pero la meta ya está ahí. Después de dos décadas, carcomido por la corrupción y la manifiesta incapacidad de gestión, el enorme poder que ha tenido el PP está llegando, felizmente, a su indecoroso final. Aupado mediante promesas quizás ilusionantes, pero mal calculadas y peor gestionadas —ahí está la deuda que han generado los mal llamados "grandes eventos" y el estado ruinoso de los proyectos faraónicos, concebidos en gran medida a beneficio de intereses privados mientras seguimos asumiendo las deudas multimillonarias generadas—, y con el empleo a su servicio de unos medios de comunicación públicos que han acabado desmantelando tras sumirlos en la inutilidad y la ruina, el Partido Popular tiene las horas contadas al frente de la Generalitat Valenciana y de centenares de ayuntamientos a lo largo de todo el país.
