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23 de enero de 2015

Mi propuesta de ciudad (12): Me comprometo a hacer pagar personalmente a Barberá la factura judicial del expolio del Cabanyal

La reciente resolución de la Sala Tercera del Supremo, condenando al Ayuntamiento de València a pagar 2.000 euros de costas por el “desistimiento tardío en el proceso iniciado a raíz de el último recurso municipal sobre el plan de El Cabanyal, una vez que ya estaba señalado día para votación y fallo”, constituye otro escandaloso gasto que las valencianas han tenido que abonar para satisfacer la obsesión destructiva de la alcaldesa Barberá contra los vecinos y el patrimonio de El Cabanyal.

La sentencia del Tribunal Supremo del pasado 23 de junio, que desestimaba el recurso de la Generalitat contra la Orden Ministerial que protegía el Cabanyal del expolio puso punto y final al largo y tortuoso recorrido judicial del proyecto urbanístico y especulativo de prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez.

15 de febrero de 2011

Vallas Barberá*

El tamaño de los números sí importa...

La que se armó con la vallas del PlanE. Recuerdan? Pues hagamos memoria.

Año 2009, se pone en marcha ese proyecto gubernamental llamado PlanE. Contradictorio por los 4 costados: un gasto inasumible de dinero que se utilizó de la peor manera posible. Para remodelar aceras, construir rotondas, rehacer carril bici que estaban en buenas condiciones, etc...Muchos de ellos prescindibles en un momento de grave déficit de las finanzas públicas. Una operación orquestrada por el PSOE para paliar las crecientes cifras del paro. Y de paso marcarse una buena campaña publicitaria, con las enormes vallas de obligada instalación en las obras del citado plan.

Todas las tropas del PP, de todas las latitudes, salieron en tromba contra esas vallas. Arremetiendo con una variada muestra de adjetivos. Cargados con munición pesada, dispararon contra el gasto innecesario de las vallas (mientras, eso sí, cogieron exultantes el dinero...) y el intento del PSOE de sacar provecho partidista. Entre ellos el beligerante y quejica gobierno municipal, con la incombustible alcaldesa Barberá, que no ahorró calificativos, asegurando que:
El presidente de Gobierno “da más importancia a los carteles que a las obras”; quiere usar fondos públicos para publicitarse durante este año de elecciones. [...]

Cada uno de estos carteles, de tres por cuatro metros, se deben instalar "sobre dos patas de dos metros de altura", algo que, según mostró con unas simulaciones, ocuparía el ancho de algunas calzadas o alcanzarían los dos pisos de altura de una finca. Por ello, aseveró que se trata de "un abuso, un dislate y un despropósito".
¡Bien por la Alcaldesa! ¿Completamente de acuerdo, porque tanto gasto inútil...? Aunque, bien mirado, dos años después de esas palabras (pronunciadas un 16 de enero del 2009), percibimos un tufillo hipocrática y profundamente cínico, a la luz de lo que estamos presenciando en estos días preelectorales. Pasen y vean.

Acérquense al crucen de la Av. Catalunya con la Av. Primado Reig, un gran valla publicitaria con grandes números del importe de la inversión anuncia la instalación de farolas. O pasen por la Calla Jacinto Benavente esquina Mestre Racional, o por la Av.Pío XXII a un paso del centro comercial Nuevo Centro...Todas invariablemente con grandes números del importe de la inversión (como diciendo: mirad valencianos cuanto dinero!), y la letra del proyecto en pequeñito, como se suele hacer con las clausulas abusivas de los contratos!

Cuan pobre está siendo la actividad inversora del llamado Plan Confianza de la Generalitat, así como la inversión del Ayto de Valencia en niveles cercanos a cero. Para que se tengan que anunciar a bombo y platillo, en zonas bien visible de la ciudad, en inmejorables emplazamientos, nada menos que la instalación de farolas. Donde parece claro que más que la obra, se pone el acento en las presuntas millonadas que se invierten.

Con la que está cayendo, con la caja vacía por culpa de una gestión ruinosa, el PP no tiene reparos en utilizar dinero público para hacerse propaganda de unas obras que, en condiciones normales, no necesitaría publicitarse con enormes carteles. Más aún cuando se ha estado echando peste, en algunos casos con toda la razón del mundo, del gasto exagerado en carteles y vallas publicitarias en las obras del PlanE.

Publicado en L'Informatiu.com

16 de noviembre de 2009

Una Valencia de circo?

En Valencia la fiesta no se acaba nunca. (Foto José Jordán, El País)

Los llamados eventos emblemáticos, esta estrategia de gestión, o mejor dicho de marketing, político ideada por el Partido Popular ha dado, en los años que lleva gobernando, indudables resultados electorales. Transformar Valencia en la capital de la Copa América o de la Fómula1, o de la reciente capitalidad europea del deporte 2011, ha costado lo suyo: se ha tirado de chequera, o sea deuda pública, hasta esquilmar en profundidad las arcas públicas. Pero ha conseguido conculcar la idea de que el Cap i Casal es la capital preferida de la gente que cuenta, del glamour y de la fama, que elige nuestra ciudad para escefinificar los mayores eventos deportivos mundiales. Ese indudable atractivo mediatíco ha hecho mella en el imaginario colectivo del valenciano, permeable a esos cantos de sirena, siempre propenso al boato y la jarana, algo que es asimilabile a lo que pasa con las fiestas de las Fallas y al mismo monumento fallero: aparatoso y momumentales, rodeados del exceso cegador de luces, pero postizo y hueco por dentro, que al final acaba quemado y en ceniza.

Ya lo dijo Ricardo Costa, el cabeza de turco oficial del PP, aquí la fiesta no se acaba nunca. A golpe de eventos mediatícos se ha forjado esa imagen que se queda fijada en la retina de los valencianos, que impide que la verdadera imagen de la realidad, que se oculta detrás de toda la parafernalia, se vea con nitidez. Porque al final, poco importa si tantos actos, eventos, saraos que han situado a Valencia en el Mapa, lema oficial de la campaña..., han conseguido reportar a la ciudad ese plus de beneficios que se prometerion. De momento la cuenta de resultados es muy pero que muy negativa: los puestos de trabajo y la actividad aeconómica no ha estado a la altura de las promesas (el paro valenciano es un 4% superior a la media estatal); la llegada de turistas está bajos mínimos (más de 25% menos en los últimos 9 meses); las mejoras a la ciudad son inapreciables cuanto inexistentes; la pesada deuda aplasta cualquier posibilidad de inversión.

Sin embargo la fiesta tiene que seguir, no puede parar ni un momneto porque pondría al descubierto el profundio vacío que se esconde detrás del biombo, ese velo de ilusión corrido sobre la sociedad valenciana. La Valencia de circo sigue representando su función, entonces nada mejor que el circo de la Formula1.
Que desfilen los Ferraris, show must go on!

Pd: el Presidente de la cuneta no estaba muerto, estaba de parranda....

13 de agosto de 2009

APAGADO EL CIRIO A SAN SCHUMACHER...F1 HACIA EL DESASTRE!

Toda las instituciones públicas volcadas con la F1...

El circuito urbano de F1 en la ciudad de Valencia tenía todas las papeletas de un previsible y esperado desastre. Estaba cantado que no iba a convertirse en ese evento internacional que movilizara a multitudes de turistas nacionales e internacional. Por más que nos intentaran convencer de las bondades visuales del trazado, se queda a años luz de las abasurdas pretensiones de que se pareciera a el de Montecarlo. Sin hablar de la decadencia de la Formula1 y de que se pretende que tenga éxito de público dependiendo de las posibildades únicas y exclusivas de Fernando Alonso. De hecho, el poco oculto objetivo propagandístico de Generalitat y Ayuntamiento era ese, crear tal expectativas entre los valencianos, a las puertas de las elecciones de 2007 (todos recordamos los subterfugios y el impresentable chantaje de Camps y Barberá para realizar la prueba, supeditándola a su reelección), para hacer caja en las urnas y seguir la estela de la transformación de la ciudad de Valencia en un gran parque de atracción. La estrategia funcionó, cumplió sobradamente las expectativas del PP, la de llenarse de votos. Del resto de expectativas, según mi modesta opinión las que menos les importaban, vemos ahora donde han ido a parar, han acabado en el vertedero de los eventos emblemáticos. Un vertedero ya saturado!

La penúltima esperanza, ese cirio encendido al altar de San Schumacher, llamado a revitalizar la floja venta de entradas con su inesperada participación en la competición (después del desafortunado accidente de Massa en Hungría), ha visto su llama apagarse repentinamente. El heptacampeón alemán ha anunciado que no participará en la carrera de Valencia, porque no está en condiciones físicas adecuadas para aguantar una dura carrera. Esa noticia ha encendido todas las alarmas, el acojono por la ausencia de Alonso se ha transformado en verdadero pánico, una "muy mala noticia" en palabra de Aspar. A partir de ahí todos a atacar al alemán y a Ferrari por haber despertado ilusiones que no cumplirán, en la línea de la actitud ya típica de buscar la culpa ajena en lugar de mirar los errores propios.

Sin embargo no han pensado quedarse de brazos cruzados, la maquinaria sigue en marcha para salvar los muebles y no quedar con el culo al aire. Si no se venden las entradas porque hay muy pocos interesados en esa carrera de Formula1, entonces se recurre al plan B. El de la caja B, la caja pública en la que los liberales de pacotilla del gobierno valenciano metan las garras siempre que necesitan remediar sus necias decisiones (que es casi siempre!). Se están viendo regalos de entradas a mansalva por todas partes, en los periódicos, en los comercios, en la tele, hasta Bancaja parece que esté regalando una cantidad exagerada de entradas. Todo por supuesto a cuesta del erario público, porque seguro que el coste de esas entradas al final será sufragado por la Generalitat. Vía una subvención extraordinaria o algo por el estilo, a la empresa Valmorsport, esa tapadera bajo disfraz empresarial que se creó para dar a entender que de la prueba de Formula1 se ocuparía una empresa privada, que correría con los gastos. Crasa mentira!

29 de abril de 2009

DE LAS CIENCIAS A LOS ESTABLOS...

Esa especie de recinto faraónico, construido a mayor gloria del reinante PP y de la megalomanía de un tal Calatrava...., parece haber encontrado su verdadera y definitiva vocación. La Ciudad de las Ciencias (CAC) entierra (nunca mejor dicho, una vez disecada la lámina de agua y recubierta con un montón de tierra...) las veleidades científicas, que en la práctica no había llevado nunca en su Adn, porque solo en contadas ocasiones ha demostrado claras intenciones divulgativas con exposiciones de calidad. Y dedica sus instalaciones a lo que más parece interesar a los apóstoles de lo efímero y de lo emblemático: un campeonato mundial de Hípica, el Global Champions Tour, a decir de los organizadores el más importante evento de ese que algunos llaman deporte. Un Museo transformado un establo! Eso sí, magnífico y reluciente de vips....

Una nueva ocasión para situar a Valencia en el mapa (pero, no estaba ya...?), "a través de esta seductora propuesta, unos caballos saltando las vallas con al fondo el Museu Príncipe Felipe...", según las palabras de los organizadores, la empresa española Oxer, que se ha quedado con los derechos del GCT por cinco años. La logística es muy complicada -la tierra especial que se emplea, la eliminación de la lámina de agua, las gradas-, lo que hace levitar notablemente el coste de las instalaciones. Además hay que tener en cuenta el limitadísimo número de asientos, tan sólo 1200, y que encima están valorando la entrada gratuita. Todas esas circunstancias hacen dudar sobre la viabilidad del proyecto y sobre todo sobre quién se hará cargo de la factura.

Como siempre habrá alguien que acudirá al rescate. Y nosotros sí que tenemos alguna idea de quién será ese alguien, verdad...?

8 de marzo de 2009

LAS FALLAS, A LA SUYA!

Ya estamos envueltos de llenos en el torbellino de la fiesta valenciana, que todo lo absorbe y lo tritura, pasando por encima de cualquier otra consideración o planteamiento, que no sean la exageración y el jolgorio alocado. Es lo que hay, dicen algunos, y toca aguantarse, porque nadie puede con las Fallas. La primera y más poderosa sensación es esa, un muro de goma nos devuelve con obscena constancia las peticiones de moderación, como si se tratara de un cabezazo contra una pared de ruido y prepotencia, de insensibilidad y de improvisación, de pisoteos y de gestión desastrosa. Un gasto exagerado de recursos naturales y de dinero (que si antes era un sinsentido, ahora cobra las proporciones de una suprema indecencia), potenciando y perpetuando ese binomio fiesta=despilfarro, que algunos se empeñan en que sea indisoluble e inamovible.

La Falla Nou Campanar (surgida casi de la nada...), ejemplifica mejor que ninguna los excesos y las manías de grandeza de la fiesta mayor del Cap i Casal. Durante los últimos años ha protagonizado un crescendo en el presupuesto destinado a la elaboración del monumento fallero, revolucionando los mismísimos criterios y las categorías de premios que existían hasta hace poco. De hecho se han escuchado críticas, a decir verdad sottovoce y en la intimidad, que apuntaban a la dificultad de otras Comisiones Falleras a poder competir en la Categoría Especial, por culpa de la evidente superioridad del presupuesto de esta Falla respecto a las otras. Que ha sido sostenida y arropada por la otrora pujante construcción inmobiliaria, encabezada por el ahora (semi)hundido constructor Juan Armiñana, cuyo imperio se ha hecho trizas y recoge las cenizas de la explosión y quema del monstruo que había contribuido a crear. Sin embargo, incluso en estas dificiles circunstancias, en el apogeo de una virulenta crisis económica, la Falla Nou Campanar ha seguido destinando una ingente suma al monumento, nada menos que 900.000€, que la noche de San Josep serán engullidos por las llamas y entre humos negros y pestilentes, se mutarán en un montículo de cenizas.

Otras comisiones, para seguir apostando a la ruleta de la insostenibilidad y dar la espalda a la sociedad, que intenta con mucho esfuerzo moderar su consumo, se apuntan a la carrera de la decoración luminosa. Sin escatimar recursos y derrochando energía a falta de imaginación... El millón largo de bombillas que decoran las 30 arcadas del artificioso túnel luminoso de la Falla Sueca-Literato Azorín (algunas, cuántas...?, nos aseguran que son de bajo consumo), es un puñetazo limpio en la cara del Ayuntamiento de Valencia, que jura y perjura que en nuestra ciudad no son pocos los esfuerzos de reducción del gasto energético y de las emisiones de CO2. Un exabrupto en forma de luz, cegadora...., que no sabemos si tomarnos a broma o ir corriendo a buscar el enchufe y arrancarlo de la toma, para que nuestros ojos nublados de rabia e indignación puedan finalmente descansar de tanta coentor recubierta de una patina, más bien postiza, de arte.

Hay otras formas de vivir la fiesta, con más imaginación y más gusto, con más respeto y menos rebombori vacuo, unas fallas diferentes que apuestan por la calidad frente a la grandiosidad, cuyos monumentos falleros sean distinguidos por su crítica social costumbrista e inteligente, más que por las formas voluptuosa y grandilocuentes de un elefante rosa o una sirena de vello rojizo, labios prominentes y grandes pechos...

17 de febrero de 2009

PACTO DE ALCALDES: MÁS AUTOBOMBO QUE COMPROMISO

La Alcaldesa de Valencia Rita Barberá se ha convertido en una especialista de la firma de protocolos y compromisos que luego caen en saco roto (como la firma de la carta de Aalborg de las Ciudades Sostenibles en el 1994, que no se ha cumplido en absoluto). Una especialidad que ha sabido perfeccionar hasta convertirla en un sublime (y efectivo) ejercicio del poder, una prolongación de las políticas de grandes eventos. El último ha sido un viaje a Bruselas con su escudera María Ángeles Ramón-Llin, Concejala de Cambio Climático (sí señor, tenemos esa concejalía...), para firmar el compromiso de reducir el gasto energético de la ciudad en un 20% para el año 2020. Pero hubo más...ya que ni corta ni perezosa, nuestra munícipe afirmó que Valencia sería más ambiciosa, porque reducirá la energía que consumimos "por encima de esa cantidad". Muy bien, así se hace...!

Sin embrago, resulta que la ciudad de Valencia, muy a nuestro pesar, se ha convertido en el paradigma del despilfarro energético y en la iluminación exagerada, en muchos casos del todo prescindible. Como puso de manifiesto el astrofísico David Galadí-Enríquez del Centro Astronómico Hispano Alemán, que depende del CSIC, que en el Congreso Nacional de Medio Ambiente del pasado diciembre (en el cual por cierto el Ayuntamiento de Valencia no participó con ninguna delegación, pese a ser uno de los Ayuntamientos que lo financiaron) puso de manifiesto que "en Valencia se usa el alumbrado con intensidades y finalidades no justificadas técnicamente; responde más a criterios de ornamentación y ostentación".

A tenor de esa situación, le pedimos a la Alcaldesa que una vez firmado ese compromiso, del cual nos alegramos y que apoyamos, pasa a los hechos presentando un plan integral de reducción del gasto energético del Ayuntamiento de Valencia.Es imprescindible la puesta en marcha de una Auditoría Energética de la Ciudad de Valencia, para conocer las necesidades energéticas de Valencia, los focos de consumo, las necesidades reales de iluminación, y que proponga soluciones de eficiencia y reducción de la energía que gasta la ciudad.

Hay muchos puntos negros, como el gasto en alumbrado público que es muy ineficiente y que se puede fácilmente reducir a la mitad (instalando por ejemplo farolas que proyectan la luz hacia abajo, y espaciando más la distancia entre una farola y la siguiente), la muy poca incidencia de la producción energética con fuentes renovables (el Palau de Congressos es un buen ejemplo, que pero corre el riesgo de ser anecdótico) en edificios públicos y piscina municipales, la elevada factura eléctrica (el doble que Barcelona, con la mitad de habitantes).

A Rita Barberá le pedimos que sorprenda a sus ciudadanos, que por una vez se lleven una alegría: cumpla el compromiso, recupere el tiempo perdido, en el plazo de un año realice esa Auditoría Energética y ponga en marcha la trasformación del alumbrado público, con farolas que tengan características de bajo consumo, que proyecten la luz hacia abajo y que sean más espaciadas entre sí. Un diseño inteligente del alumbrado público más acorde a esos compromisos adquiridos.

7 de febrero de 2009

PREMIOS A LA CAPACIDAD DE SUPERACIÓN

El Presidente de la Generalitat Valenciana Francisco Camps ha hecho entrega de las medallas del año Jaume I (si algunos de vosotros lo desconocía, el 2008 ha sido el 800º aniversario del nacimiento del rey Jaume I el Conqueridor) a los presidentes de Bancaja y Cam, cajas de ahorro valencianas, José Luis Olivas y Vicente Sala. En el acto de entrega el Molt Honorable (tal es el título que se concede a los presidentes autonómicos...) ha destacado el espíritu de superación , el tesón y la decisión frente a las adversidades...de Jaume I ¿!?.

pd: de la Comunidad Valenciana, otrora autonomía fuerte, potente, rica y adelantada al resto de España las crónicas no reportan que haya dicho algo...

4 de diciembre de 2008

INSOSTENIBLES LUCES NAVIDEÑAS

Artículo publicado en el suplemento BIO de El Mundo.

Toda actividad humana que suponga un uso inadecuado de los recursos naturales y de la energía es insostenible. Las fiesta populares, entre ellas las navidades, no están exentas de esa circunstancia.
El debate que se genera todos los años sobre la inoportunidad de instalar la luces y los decorados lumínicos navideños, demuestra que la preocupación es real y que se tiene que tener en cuenta. La crisis económica ha puesto de manifiesto el derroche de energía, consiguiendo lo que desgraciadamente no había podido la crisis ecológica y el cambio climático (a pesar de la pionera, aunque vacante e inoperante..., Dirección General de Cambio Climático).

Es positivo que se haya retrasado la fecha y las horas de encendido de las luces en la ciudad de Valencia. En las otras ciudades del País Valencià no ha pasado lo mismo, ni reducción y ni ahorro; tampoco lo han hecho grandes centros comerciales, que han dado la espalda a la sostenibilidad y siguen gastando energía con demasiada alegría. Obviamente, los adornos lumínicos navideños, absorben tan solo una pequeña cantidad de la energía que gasta una ciudad. Sin embargo representan un pésimo ejemplo, del mal uso de la energía eléctrica, y de que se sigan asociando las fiestas y la celebraciones con el exceso de iluminación.

Que nadie nos malinterprete, no pretendemos que se vivan las fiestas en tono menor. Sí que reclamamos que se reflexione sobre la moderación del gasto energético. Pedimos que las pequeñas reducciones que se han puesto en marcha, tengan continuidad, se extiendan a las otras fiestas tradicionales (las fallas, la magdalena, les fogueres, etc...), donde el uso masivo e inadecuado, por derrochador, es exagerado e incluso ofensivo. A partir de ahí se reduzca la contaminación lumínica y el gasto energético del alumbrado público de las ciudades valencianas, que es el que más impacto tiene, en muchos caso más del doble del necesario.

12 de febrero de 2008

EL MERCADO DE MOSSEN SORELL SIGUE CERRADO

La imagen que ofrece el Mercado de Mossen Sorell, en el barrio del Carmen de València, ilustra muy bien la situación. La reforma del mercado se debería haber inaugurado el pasado mes de junio, tal y como aseguró por aquel entonces el concejal de comercio José Luis Juan.

La reforma, que se ha prolongado durante mucho tiempo y ha supuesto un sobrecoste del 40%, sobre el presupuesto inicial, ascendiendo a más de 2 millones de euros, ha suscitado muchas dudas y suspicacias, porque ha provocado que el mercado de Mossen Sorell haya perdido buena parte de su encanto. Se ha procedido a una reforma excesivamente modernizante, ocultando y eliminando los elementos patrimoniales de mayor valor arquitectónico, algunos de ellos protegidos. Tampoco se ha tenido en cuenta criterio alguno de sostenibilidad ambiental, no se han instalado elementos bioconstructivos, sistemas de ahorro energético y estructuras para producir energía solar fotovoltaica, como la instalación de panales solares.

Es muy comprensible la desconfianza de los vendedores, que tienen la sensación de estar siendo toreados y utilizados, con promesas de reabertura que puntualmente se incumplen. Ya es hora que, después de haber aguantado tan estoicamente, durante todos estos años, la ubicación temporal en un barracón angosto y cerrado, perdiendo clientes y dinero, estos vendedores puedan finalmente reubicarse en el mercado de Mossen Sorell.