26 de noviembre de 2008

VIOLANTE SE HA MUERTO DE PENA

Pedro y Violante delante de su casa en la huerta de Murcia

Después de un año de resistencia, gracias a un juez que paró las máquinas, por los riesgos que comportaba para su salud, si se le echaba de la casa en la huerta que había habitado durante 60 años. Vinieron los contables desalmados, los hormigoneros y los politicuchos de poca monta. Que en lugar del corazón tienen una calculadora, que ven billetes donde los demás vemos vida, belleza, dignidad. Llegaron palabras vacías, el progreso, la riqueza, el bien común...

Violante y Pedro dejaron su casa en la huerta el pasado julio. Con el corazón roto se fueron a un piso: atrás quedaban el aire libre y el campo, los limoneros y las gallinas. Las máquinas no pueden parar, tienen que triturar, romper, levantar, borrar las huellas.

Ese corazón roto ya no late. La pena se ha llevado a Violante.

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