7 de febrero de 2011

Malas artes y malos humos*

"Valencia no es como Madrid". Lacónica y lapidaria, la alcaldesa Barberá liquida el asunto de la contaminación atmosférica que está afectando a las ciudades españolas. Descartando la más remota posibilidad de que el aire que respiramos los valencianos sea contaminada. Porque, asegura la alcaldesa, aquí tenemos la brisa marina que despeja el ambiente. Y además se han hecho los deberes: a parte de plantar naranjos, que en primavera inundan la calles de olor a azahar, en los dos últimos años hemos sabido reubicar estratégicamente las estaciones de medición...!

Sin ser textuales, esos deben ser más o menos los diálogos interiores de nuestra alcaldesa interina. Sí, porque la picaresca valenciana made in PP, en cuanto a los malos humos, ha alcanzado un extremo de sofisticación difícilmente superable. En el 2011 la ciudades deben adaptarse a la normativa europea, en materia de detección y control de las emisiones de gases contaminantes y de partículas cancerígenas. El gobierno Barberá, fiel a sus señas de identidad y conforme con su compromiso con el bienestar de los ciudadanos, ha considerado oportuno maquillarlos. Para no incurrir en la quisquillosa, presumible y molesta reprimenda que le ha caído al alcalde madrileño Gallardón. Inventándose una triquiñuela que sería digna de mención, si no fuera por la gravedad de las consecuencias que provoca.

Podrían haber cogido los registros y haber aplicado algún tipo de blanqueador quitamanchas; podrían haberlos hecho desaparecer como hicieron con el libro de avería del tren de la muerte en la estación Jesús. Pero no, no señores, qué mejor opción que cumplir la legislación, presentando unos datos impolutos de gases y partículas, que mover las estaciones de los puntos más conflictivos (Nuevo centro, Avenida Aragón, calle Linares cruce con Av. del Cid) por unos emplazamientos más amable rodeados de verde, paz y tranquilidad (Parque de Cabecera, Viveros, Cementerio General, Jardín de la Universidad Politécnica).

Desde luego Valencia no es como Madrid: los registros están en lo límites permitidos y siquiera tenemos nadie parecido a Antonio Vercher, valenciano para más señas, Fiscal del Medio Ambiente de Madrid que ha endosado a Ruiz Gallardón un merecido rapapolvo por la misma engañifa perpetrada en la capital!

*Publicado en Levante-emv

2 comentarios:

Bruseleiro dijo...

Gran article. Gràcies!

Giuseppe Grezzi dijo...

Muchas gracias! Me alegro de que haya gustado. ;-)
Un abrazo