La EMT no lucirá tanto como el Palau de les Arts para reflejar el ninguneo del gobierno central a València y el País Valencià, pero me resisto a dejar de expresar mi indignación por la enésima tomadura de pelo del gobierno de
Rita Barberá y el PP en general a todos los valencianos. Porque, si bien es cierto que el Palau de les Arts es ninguneado en los Presupuestos Generales del Estado para 2015, frente a otros recintos de similares características en Madrid y Barcelona, e incluso postergado tras los de Bilbao o Sevilla (en este sentido cabría preguntarse si cuando
el faraón Camps lo ideó, consultó en su partido si le iban a financiar o nos metió en este mal negocio por su cuenta y nuestro riesgo), más grave es que el Estado no destine un solo euro al transporte metropolitano de la ciudad de Valencia, frente a las importantes partidas que destina a otras ciudades. ¿O no debería preocuparnos más estar infrafinanciados en un servicio como el de autobús, que la persona que menos utiliza lo toma una vez al año y las que más, prácticamente todos los días, que en una programación a la que, con fortuna y con el modelo de explotación actual, la mayoría de valencianas solo podrán disfrutar una vez en su vida?